Nacida
en Argentina en el campo santafecino, siendo Contadora Pública
y Perita Partidora ( 1955-1960), en 1963 se traslado a Chile a proseguir
sus estudios ya iniciados (1963-1965), se radicó y tuvo una
bella hija, Yanina Hinrichsen ( 8-1-73). Exonerada el 11 de septiembre,
luego fue presa repatriada el 5 de octubre de 1973 cuando era ya Profesora
Titular de Economia Política y Desarrollo.
Esposa
de un colega secuestrado y por cuatro meses “desaparecido”,
fue obligada a dejar el pais el 15 de noviembre de 1976. En Escocia
tuvo a su hijo Tmas Hinrichsen, y en 1989 fue escogida por la BBC
“Hija de Simone de Beauvoir”.
Ese
año obtuvo su DPhil en Development Studies, IDS, Sussex University.
Feminista desde su infancia y socialista utópica desde la adolescencia,
se ha destacado como escritora de temas que afectan de manera especial
a las mujeres.
Es autora de numerosos trabajos sobre temas tan distintos como son
la educacion para la reforma agraria, los mitos de Lady Di y de Evita,
cine latinoamericano, la traducción en manos de mujeres, y
conciencia política de genero de las mujeres ( y hombres) de
Argentina desde 1810 al presente, su exilio, sus memorias, etc.
Ha
publicado extensamente en Polonia, Alemania, España, Canada,
USA, Brasil, Chile, Argentina y el Reino Unido. Funda y lidera seis
redes internacionales que operan como una universidad para graduados/os
en los temas de sus especialidades e interes.
Es asesora de CHANGE, CEISAL y CARA, corresponsal de la radio FM del
Mar, Senior Lecturer de la Middlesex University y buena vecina de
la Epping Forest, Londres.
me llevaron los pies sin preguntarme
a ese lugar que juntó tu tristeza
y puedo estar contigo acompañada
de muertes mal habidas en madrugada
y apagarme
cada vez que el sol me anuncie que es mañana.
pero mis labios aún murmuran tu nombre
el rocío salpica de gotas por tu rostro y tu sonríes
mientras mi ser se pliega, ciego y mudo, te recuerda
jugando con tu perro esta mañana.
Marta Zabaleta
*****
FRAGMENTOS SIN COLOREAR
La lluvia
insidiosa
interrumpe en el techo
mi sueño mañanero
Al despertar,
moría.
Arribé así a Sarajevo
desconociéndome, como si ya no fuera
de los tíos Jakas
la sobrina del Plata. No bastaron
para tranquilizarme
muchas más horas ni los sueños
que inoportunos
me trajeron
a saludarte. Te encuentro ciega.
Atendida por tu hermana
ya muerta
y la enfermera que excitada me explica
que te han retocado la cara,
(sin querer, la sonrisa)
con el láser a la vista.
Me alarmo y casi me despierto
cuando entra un hombre bello
de pelo largo y perfil de Guevara
que ha venido a ofrecerme un té:
¿con leche?
¿con limón?
¿claro?
¿oscuro?
¿argentino, chileno, danés, o yugoslavo?
No, escocés,
si, gracias, hijo, apenas
un redbush africano
servido en tacita
de te inglés
a media tarde. Dormida
hasta el hartazgo.
me asomo a la ventana, y es de día.
Epping, 19 de enero 2009
*****
Colibríes en los corales de Itaparica
Duermes, y tus ojos
apenas velan
la confluencia de todas las acequias
el ruido de la cigüeña cuando baja sobrevolando el nido
la catarata de los desvelos inanimados en las carótidas lejanas
el viento de las calandrias hasta que pongan huevos
la febril acechanza de los puercoespines
modelando bajo el sol un requiebro de púas erizadas
y una cola de cangrejo alcoholizado,
tres barriletes al garete
cinco piedras de río
siete barquitos de colores
una brizna de hierba que cruza la pendiente zambulléndose como pato en la olla
un colibrí jugando a las visitas y
muchos pájaros
vecinos de tu sueño
en este atardecer sin escarapelas en el pecho
ni rubor en las piernas ni grito
en la garganta del suicida.
Las pobladas sin tierra y el bosque tropical
tapizados de monedas de oro de los jesuitas expulsados
las tortugas comiéndose los sesos
antes de perder el rumbo para siempre
un bebé tiburón que juega a ser anguila
y mi voz
enmudecida
para que no despiertes
hasta bien entrada la mañana.
Marta Zabaleta(c) 26-1- 2007
Borrachera de hastío
Dedicado al chinito, montuno
Quisiera
esa mansedumbre brutal de los vacíos que se entremezclan:
me liberan.
Libo el vino y canto a la salud del patronímico que enrostra en su garganta frío y caliente, gargantúa de Oriente, un orgasmo de libélulas y grillos, valga
en su estertor la primavera.
Baile de los encajes azules, de las medias mustias, de la madre adolorida, de la nana sin llagas, valga.
Tu hombría.
La heterosexualidad debida a las manzanas. Cuerpo y figura, hasta la sepultura, me basta
una naranja. Bien pelada, azuzada de escombros y consonantes,
prima luna de verano,
verde rota de primavera.
Hay tres o cuatro ranúnculos, pero pueden ser, sin embargo, pleragaragious,
sin que medie
ningún responso.
Por un canal temprano de la tarde de Wimbledon van
tus luciérnagas: el cristal, la esmeralda, la rosas del desierto, sea Khalo o cualquier otra, tuya es la comunera. Tú siempre figuras.
Lejos estás del momio: desdeño esas figuras, te respeto…
con tozudez, hermano, tu ritmo acompasado:
tú
el rey
la niña
yo
tonta.
El amo, tú amas, él no me ama.
Escucha mis libélulas: ellas sí son
rosas. Simientes,
sin agujas, puro senos y vientre.
No soy ni un pétalo. Soy tu sirvienta, tu ídolo incaliente, o tu espejo pantalla.
Espantapájaros yo, avispa.
Triste es adormecerte, pleno mío: CELAS
Sobre la nieve cojeo, y como pellejo de serpiente atrás, veo el río. Y más atrás,
veo tu cara y tu recuerdo. Bravo mío.
Tú el sirviente, yo el ama, y quinientos duendecillos en la simiente.
Renaceremos en Varsovia
aun en la muerte
juntos, trébol y alta la luna, reflejados
en el Vístula, adolescentes, amándonos,
El día me deja encapuchada en la desesperanza, una aleta de pescado me cierra la garganta, no alada, pasa el ave y la mastica. Entera.
Es el viejo regurgitar de las pestañas, la consolada imagen del becerro que nada:
en el ventarrón de proa va su mirada.
No porque sea el mío día del repudio a la tortura, ni tampoco,
porque se borren de mis lágrimas
los matices del rojo
existe
este absoluto cansancio del no ser
lo que revienta en espumas
salivándose,
¿Es el tiempo
una naranja parida en la batalla?
Y se me escapa, se ya yendo, se ha ido, con su sonido falso, el día de mi nombre,
mi pensamiento va contigo, para estrecharte fuerte, y desearte millones de cantares Y ninguna
muerte. Mi última estela.
El cormorán asido de mis alas.
Marta Raquel Zabaleta.
A tu salud, poeta
Epping, 26 de junio 2007
****************
LA
FLOR DE LA CEBOLLA
Me
aspiré esta mañana
con perfumes de anémonas y
esponjas.
Me miré en el espejo
pero antes de hacerlo
cerré un ojo.
Trataba de entender quién soy
y quién me creen las otras
después de haber leído el único cable
que me por suerte ha llegado.
Allí dicen que soy
una mujer madura,
muy interesante,
con una vida que contar,
y así ... me recomiendan...
Pero entonces me dije, aun sin animarme
a preguntarselo al espejo: pero como
¿entonces no soy mas aquella?
No son estos huesos que me agobian
nada más que la carga presentida
ni el dolor en los ojos
más que en mi mente corazas
inventadas de la muerte?
Había una vez un amigo que me dijo
que tenia dentro de sí a un hombre flaco
Ese amigo era, como yo, mofletudo y
de peso más bien sobrepasado.
Mas recordándole, he llegado a decirme
Que es lo que tengo dentro de mis músculos gastados?
Un hombre flaco /
una mujer delgada /
una flor seca /
y le pedí al espejo que me dijera
si soy una cebolla, con muchas capas.
Luego,
me vertí en el campo y en desnudo
le soplé al viento. Me saqué
todas la capas de adelante
abandoné lo espúreo y diletante
y puse una capa de olvido
y otra de distancia
entre el amor y el arte.
¿Y por mí, quién llora ahora? ¿ Mi juventud,
mi cara, mi esperanza?
No, oigo su voz, vuelvo a la casa, la busco por debajo de las cajas
con
libros
y hay mas capas. Suciedad y estafas.
Abro la maquina, las pongo adentro, la hecho a andar,
y así me quedo, desnuda y en mi casa.
Me falta el baño. Y a saltarla
Mirar a mis pies y decirles
gracias
y tratar de arroparlos.
Comprobar la hora,
y mientras salgo al jardin
buscando donde crece
esa flor de cebolla
que ha de hastiarme
con perfumes de anemonas compradas
y un porvenir de camelias y de rosas.
sembradas por mis manos
No
llores hoy por mi,Inglaterra.
Llora mañana.
En
transito, lunes 24 de abril, ESSEX
y
tratar de arroparlos.
Comprobar la hora,
y mientras salgo al jardín
buscando donde crece
esa flor de cebolla
que ha de hastiarme
con perfumes de anémonas compradas
y porvenir de camelias y de rosas
sembradas por mis manos.
En transito, lunes 24 de abril, ESSEX
SONIDOS
M. 1
-Para el Dr Robert Gurney-
El piar
de
los pollitos
al
nacer
el canto
de
los búhos
en
la noche
la
lluvia
cuando
caía
y
mi madre me decía
recuerda,
martita,
a
todos los niños
que
son tan pobres
que
no tienen
ni
un techo
la bocina
del
auto
de
mi padre
el rebuzno del burro
que
me llevaba un día
en
Córdoba
y
casi nos caímos
al
rio
el
ruido
de
la escopeta
de
mi papá,
cuando
íbamos los domingos
a
cazar, solos
el
chirriar
de
la grasa
en
el carbón del asado
cuando
volviamos
el graznido
de
la urraca
que
se robaba
las
alhajas
de
mis muñecas
cuando
las limpiaba
el de las alas
del
carancho
que
se robo
mi
perrita
al
soltarla
sobre
las brasas
el último
de
los ladridos
de
uno de mis perros
que
mi padre...
y
el sonido del revólver
la voz
de
Eva Peron
en
el radioteatro
prohibido
el
ruido
del
arroyo
en
días
de
inundación
y
el silencio
de
las mojarritas asustadas
el
pito
de
la locomotora
del
tren
antes
de entrar
en
el puente ferroviario
otras
voces de niños
del coro de mi madre
y el eco de su voz.
c)
Marta Zabaleta, Jueves Santo 2005, Cornwall .
LO
QUE YO MÁS AMO
Tendí
las arenas en tu playa
para que por tus venas pasaran mis misterios.
Tendí
en mi cama
las sábanas
para escuchar el ritmo de tu cuerpo.
Tendieron
las velas los barcos solitarios
se estrellaron las olas en su cansancio
Y
cuando nieva
el río se silencia y vuelve escarcha
Mientras
tanto
adentro mío tu mirada vive, muy intensa,
amorosa y cada vez más pura, la beso y me despiertas.
Marta,
Epping lejano, 4 de mayo, 2004.
MUERTE
INSATISFECHA
Cuando
la luna reposa sobre las dunas
sueltas el alma entera, lames la espera toda.
Agazapada, te conducen las olas
te siembran en la ruta de la nada
Y tu melena blanca
le regalas al viento
Será
como una sombra, mutilada?
Será como una alforja, rota?
Será una serpiente, un vértigo, una empanada?
Será como una esperanza derramada?
Será mi vértigo una fiebre
el dolor de mi frente
lo pendiente
de mi vida? será así
Así será la muerte. Dulce.
Como si fuera de este amor la fuente.
Marta
Zabaleta, 29 de dic. 2003.
AMANECE
cuando
duele
el corazón se puebla
con luces redondas
un palpitar de sirenas
y una sonrisa de agua
se rompe
como huevo en la rama
sonríe
como el sol mañanero
que alimenta el establo
con la pujanza ajena
se derrite en pedazos
y en el mar se arroja.
Marta
Zabaleta, Epping, 4 de septiembre, 2002
AMANECE
CON SOL EN LONDRES
4 de septiembre, 29 años despues de la victoria popular en
Chile.
Para
Norita Strejilevich
escucho
como cae la risa
sobre
una losa blanca
FUEGO
EN EL MONTE
Me
despierto. No te encuentro.
Fuego en el dia, fuego en la noche.
Se necesitaria una selva
para apagar tanta pampa.
Pero
hubo un oasis.
Fue como un sueño que se evaporó tan fácil
Jugué a esconderme
y me encontraste,
pero no lloré una gota
ni me dijiste basta
cuando salió el arcoiris
y te besé en la boca.
Jugaban
en el aire las mariposas
mientras el tártaro besaba a la abuela.
tal vez ese dolor me venga
porque nací en el campo
donde los tártaros existían
sólo en los sueños de hadas.
Amsterdam, 6 de julio 2002
AMOR
AJENO, MUERTE Y TRANSFIGURACIÓN
Montuno:
hoy descubri que el cielo es un espacio / que te toca.
que la lluvia se posa en tu silencio / que me besa.
Que mi alegría abre tus ojos y tu bigote baila en la luna.
Chinito: hoy te abri un libro de poemas: me acuesto en tu susurro,
y en su suspenso, duermo.
Londres,
día del padre, 2002, en respuesta al Chino
PALABRAS
Sobre
el silencio tibio de una tumba
escriben tu nombre mis palabras.
Mientras
sobre la gravedad impertérrita
los hombres miden su importancia.
Me
aprovecho del ruido
y del silencio
y en la sombra de la velocidad me escondo
para verte dormir hasta mañana.
Con
los dedos del alma
acaricio tu boca
mientras en tu oido desgrano
un carnaval de notas.
POEMA
SEIS.
La
mañana se desviste
sin ojeras.
El horizonte azul
esta de gala.
Un dios desnudo
muy solo
camina hacia la hoguera.
Para
Miguel, de Marta, 11 de sept.de 1973
una gota
palpita
en la nevera
un
ruiseñor
despierta
en una rama
una
figura
anónima
abre la aurora
sus
palabras
penetran
en la sangre
la
esperanza
deshilachada
se expande
sus
dedos
cuentan
las estrellas
en
la ciudad cansada
los recuerdos
arden
la
humedad
empaña
al viento
el
muelle
dormita
en la distancia
y
una
oculta
voluntad
esquematica
ambivalentemente
compulsivamente
tiernamente
despierta
oprime
m.a.
CAMINOS EN EL BOSQUE
Hay
un cielo
una nube roja
una luz que se asoma
y una mujer
que se duerme
y que te nombra
hay cuatro hijos
un sol
una sola esperanza
anochecida
que el amanecer
desgrana.